Elefante Invisible

Nunca fui muy aficionada a la psicología y tampoco soy de esas que corren a googlear ante cualquier novedad que modifique la cotidianeidad. La maternidad tampoco logró cambiarme eso. De todas formas, ser madre te sumerge en un mar desconocido, cosa que amo enormemente, esa capacidad de aún seguir sorprendiéndome con algunas cosas.

Hace un tiempo que no escribía. Desde el cumpleaños del blog sentí que, quería escribir sobre cosas que realmente me dieran ganas. Y a pesar de que trascendimos la etapa del pañal y Milo no se hizo ni una solita vez encima, en la cama, recién ahora siento que quiero contarles lo que estamos viviendo.

Milo tiene tres años y 3 meses, y tiene un amigo imaginario. Un elefante. SÍ, UN ELEFANTE. Aunque ya no me acuerdo como empezó, creo que fue hace un mes…o un poco más.

Convengamos que, si ya lo vivieron, interactuar con un ser invisible es algo divertido y complicado. No hay forma de hacerle creer a ese niño que yo no veo eso que él ve. Encima, si ese ser invisible pesa ocho mil quilos y ocupa media habitación, es muchísimo más compleja la convivencia.

Por suerte el elefante no se sienta a la mesa con nosotros y no hay que cocinarle. Pero sí va al baño, duerme en la cama, le saca la silla a Milo cuando está mirando tele, nos acompaña a la escuela y hay que llevarlo DE LA MANO para que no se escape y, sobre todo, en el horario de jardín lo tengo que cuidar yo pq la Seño Lola no permite elefantes en la salita.

La verdad que estamos descubriendo un mundo nuevo, una capacidad de imaginación y abstracción que seguramente extrañaremos cuando se termine. Por ahora, convivimos con expresiones tales como “mamá, me pareció ver un lindo elefante”

Anuncios
Publicado en Hijo | Etiquetado | 1 Comentario

Cumplimos años

Hace un año, con el post Ochomesino, daba comienzo a esta locura catárquica llamada Remalamadre. Aunque el nombre vino después, la escencia estuvo desde el principio.

Pasó mucha agua bajo el puente, muchas horas de maternidad, muchos momentos imborrables y muchísimos olvidables en esta montaña rusa de exponer mi propia experiencia a los lectores. Es lindo, es útil, pero no es fácil. Muchas veces hay que bancarse verse cuestionado, interpelado por otros y muchas veces hubo que defender a capa y espada los ideales, las ideas, y hubo personas que quedaron en el camino. Las que siguen son las que importan.

Hoy, a pesar de mis quejas, mis gritos y berrinches (porque yo también tengo los míos), he logrado reconciliarme con la maternidad. Con mi hijo, con mi marido y conmigo misma.

Mañana Milo Vicente cumple tres años, hasta sus dos yo era una bola de malhumor, rencores y recuerdos tristes. Hoy estoy a full organizándole por primera vez un cumpleaños. EL MEJOR. Porque él se lo merece, porque él ilumina nuestras vidas, porque va por la vida desparramando te amos a todo el mundo y porque de tanta dulzura que tiene pondremos un poquito en cada sorpresita.

Minientrada | Publicado el por | Etiquetado | 2 comentarios

Mil pedazos

Mi abuela tenía una casa de abuelas, esas donde los nietos aprendemos, junto con mamá y papá, las palabras bargueño, aparador, laqueado, tallado a mano, tapizado, vitrina y esmerilado. Pero mi historia se remite a estas dos últimas: vitrina y esmerilado.

 Desde pequeña, apenas llegaba a la casa de la Gina, iba corriendo a ver la vitrina. Nada brillaba más, en el mundo, que esa esquina encantada. Puerta y paredes de vidrio, uniones de madera lustrada, patitas hechas a mano y esa pared del fondo, espejada, donde aparte de ver mi reflejo, veía también el de todas las reliquias que allí se refugiaban celosamente. Las copas brillaban. Copas de todos los tamaños, formas y grabados. A esa edad yo no sabía que existía una cavidad diferente para los distintos tipos de líquidos a ingerir.

 En aquella vitrina también había muchos adornos. Y lo que más me llamaba la atención es que casi todo era transparente, blanco o de algún color muy clarito: vidrio en su mayoría. Pero por ahí, en un lugarcito entre toda aquella irradiación, aparecía algo opaco, color verde ojos de abuela: una azucarera de vidrio esmerilado. Una base gruesa contundente y el vidrio que se va afinando hasta llegar a un borde sutil, finísimo, perfecto. Los accesorios: una diminuta bandejita y una cucharita tan delicada que hasta el azúcar hubiera quedado grotesca en ella.

 No se de qué edad hablo, pero desde tiempos inmemorables esa azucarera era mía. Cada visita a la abuela, me quedaba unos minutos contemplándola y preguntando si aún era mía. Todos los días, de todos los años, mi abuela ratificó la herencia. Cuando dejara de vivir con mis viejos esa azucarera se iría conmigo.

 Y llegaron los felices 25 conocí a Pablo y entre miles de idas y venidas decidimos convivir. Me dijo “mudate ahora”, adelantando un proyecto al que le faltaban seis meses. Me lo dijo un 20 de febrero. Hace nueve años. Recibí regalos/donaciones/herencias de todas las casas de todos los parientes. Y recibí en mano la azucarera. Hasta ese momento la había tocado una o dos veces, cuando mi abuela accedió a sacarla para verla de cerca. Esa azucarera de mis sueños, marchó entre diarios y cajas, entre platos cachados y vasos viejos que otros no usaban. Viajó en un Fiat Europa de mis viejos, ese que se hizo siete u ocho viajes para llevarme todo TODO.

 Y en el último de los desembales, cuando el sueño ya se estaba cumpliendo, una caja rebotó contra el piso, y sólo una cosa cayó, hecha mil pedazos. LA AZUCARERA VERDE OJOS DE ABUELA DE VIDRIO ESMERILADO. Y ahí estaba yo, llorando los pedacitos, dejando mi infancia atrás.

Publicado en Mujer, Sobre Mí | Etiquetado | 5 comentarios

Acampando

Embarazada de siete semanas, antes del test positivo, nos fuimos a acampar con marido y amigo el finde más frío del año. Comí hasta pescado medio podrido y después supe que era antojo. Pero eso ya lo conté en otro post.

Con Milo nacido, los días de camping fueron cuatro, a sus diez meses. Con teta y pañales estaba todo casi cocinado. El tema es que nuestro lugar en el mundo no es un lugar para acampar, sino un bosque en galería en estado salvaje con un arroyo al que hay que tenerle respeto. A las siete de la tarde ya todo es oscuro, dale que va con la linterna y nada de electricidad ni mantener nada frío. El pueblo, a unos kilómetros, queda bastante trasmano. Pero lo hicimos igual! Y aunque a la tardecita avanzaba la marea de mosquitos, como decía Pablo “no se como hizo la Vero pero nosotros estamos todos comidos y a Milo no lo picó ni uno”. MALA MADRE.

Al año y los diez meses de Milo fue en un camping hecho y derecho. Colmadísimo de gente. Con todas las instalaciones, proveeduría, etc. Pero no había forma de darle la leche. Milo tomaba en mamadera, caliente, alrededor de cinco por día y tres por noche. MI TERNERITO. Con el calorito le quedaba gusto, al natural no la quería tomar y pasamos bastantes malos ratos por este tema, aunque la fuimos piloteando. Nos habíamos olvidado las lechitas individuales y por ese tiempo no tomaba en polvo y ni se nos ocurrió llevar. Caminaba hacía unos meses, el río era un peligro terrible para nosotros que si nos hubiéramos animado lo teníamos atado. El padre no podía pescar tranquilo, yo no quería “esclavizarme” cuidándolo para que el padre pesque y así….

Esta vez, dos años y diez meses, Milo la pasó genial y los papis también. Sin pañales, sin mamadera y sin la preocupación de nada.  Compramos las lechitas de 250ml y nos volvimos a olvidar de llevarlas, como también nos olvidamos del off (por suerte conseguimos comprar). Tuvimos que ir dos veces a comprar la cajita de chocolatada, pero eso era mucho más fácil. Todo fue mucho más fácil. Hijito se la pasó en calzoncillos, embarrado, lleno de arena, de cenizas, pescó mojarritas, nadó como siempre, como ama, con ganas, con felicidad, con libertad.

Milo ama el aire libre, la mugre, el agua y los pececitos. Ama prender fuego con el papá y tiene una dedicación particular en apilar los palitos encima del papel. Sopla cuando ve que se está apagando y copia cada gesto del padre para hacer “asado”. También revoleaba las lombrices y salía corriendo cuando las sentía en los pies. Le encanta meterse en la carpa a saltar lleno de arena sobre las frazadas que simulan camas. Y ama profundamente, más que todo lo otro, levantarse con el sol. SÍ, TIPO SEIS!! Y obviamente, nosotros lo amamos y le soportamos todo. Fue un campamento genial.

Publicado en Hijo, Maternidad | Etiquetado , , | 5 comentarios

Navidades paganas

En los últimos días, con la cercanía de las fiestas, he leído mucho acerca de las diversas posturas sobre la navidad y la llegada de papá noel con respecto a los hijos. Tanto quienes le cuentan la leyenda del barbudo como quienes deciden “no mentirles a sus hijos” me parecen cerrados a entender la postura del otro, y hay un punto que se repite mucho entre quienes esconden los regalos para los niños hasta el 24 de diciembre a las 00.00 hs. de decir ser ateo y festejar la navidad, marcando una contradicción que para mi no existe. Y paso a explicar porqué.

Vengo de una familia católica y para sumarle mística a la cosa, siempre canté en el coro de la iglesia de la que formaba parte. Es más, el coro estaba conformado por nosotros cuatro (hermanos) y otros chicos/as más. También fui misionera, catequista, etc.

Para nosotros el 24 era una gran fiesta, como corresponde a la religión, celebrábamos el nacimiento de Jesús y todos los rituales que lo conformaban. Tengamos en cuenta que el árbol (representación de la santísima trinidad) se arma el día de la virgen junto con el pesebre sin el niñito (recién será a las cero horas del 24, incluso antes del brindis, cuando nace Jesús, que se pone el niño). Todas las nochebuenas cantábamos en la misa que terminaba, mas o menos, a las 22.30-23 hs, es decir que nuestra familia nos esperaba para cenar y siempre la hora del brindis nos agarraba masticando algún bocado.

El 25 de diciembre, cuando la mayoría dormía la resaca de la noche, nosotros cantábamos en la misa de las 10 de la mañana, preferíamos quedarnos levantados toda la noche con los chicos del coro para no dormirnos y pasarnos de largo.

Sumado a esto, se imaginarán que me sabía todas las formas detractoras de discutir con quienes les vendían a sus hijos la llegada de Papá Noel (ese invento de la Coca Cola) por sobre la visita del niñito dios. Con el tiempo, hace 10 años mas o menos, y como he relatado en algún que otro post rompimos/rompí con esa iglesia mentirosa, prejuiciosa, arrogante.

Lo de la no contradicción de los ateos lo digo porque conozco mucha gente no creyente e incluso judíos o de otras creencias, que siempre festejaron la navidad de una manera pagana (como hay muchas familias que bautizan por tradición y no por religión): reunión de la familia, llegada de papá noel, regalos, brindis, joda. Para mí, que me alejé de a poco, fui dejando uno a uno cada condicionamiento que aprendí en la Institución, ya no significa nada. La navidad es una festividad para la gente que practica la religión católica, y no me sale dejar de creer en el niñito para agarrarme de papá noel. No me sale convertir esa fiesta católica en una fiesta pagana.

Milo recibe regalos todas las navidades de manos de padres, abuelos, tíos. Nunca escuchó hablar de papá noel y siempre le dejaremos en claro que tiene que respetar a los otros niños que sí crean hasta que sus padres lo decidan. Y también pasará esa noche con la familia porque respetamos mucho que algunos aún sigan creyendo en la festividad.

Nosotros, con marido, esperaremos el 31, como cada año desde que nos reconciliamos, para sacarnos la cabeza con burbujitas. Porque el fin de año y el comienzo de uno nuevo…ESO SÍ QUE EXISTE PARA TODOS Y TODAS!!

Publicado en Sobre Mí | Etiquetado , , | 3 comentarios

Karma

Hace unos tantos años atrás, mi cuñada nos pidió organizar en casa el cumpleaños de un amigo de ellos. Conocíamos a la pareja de los cumples de sobrino y cuñada pero nunca habíamos intimado. Obviamente, no tuvimos problema. Mientras los hombres cocinaban el pollo al disco, las minas empezamos a hablar y tomar, hablar y tomar, así una y otra vez hasta que el fernet nos fue pegando y empezamos a contar intimidades: bueno, cantidad de veces que cogíamos por semana, historias de amor y etcéteras. Todas hablamos, hasta las más tímidas. Y algunas terminaron llorando. Pero la historia de Jorgelina era la más atrapante. Estaba con el pibe desde los quince años, fue su primer hombre, a los tres meses de salir quedó embarazada y a ese momento ya tenían otro más. La nena y el nene. Una semana después de esa reunión, el marido se mató en un accidente de moto. Esta historia también fue muy impactante, ella llamaba insistentemente porque él nunca se pasaba de la hora de llegada a la casa, comían juntos. La atendió un policía y sin decirle toda la verdad, la mandó a la comisaría. Triste, muy triste. A Pablo y a mí nos llamó mucho la atención, cómo podía ser que justo después de haber intimado tanto ese día, siendo que hacía años los conocíamos apenas de vista…cómo?

Marido tiene una prima que, con siete hijos, acá la pasaba muy mal. Su marido se fue al sur solo, consiguió trabajo y casa para después llevarse a la familia. A todos, menos uno. Uno de los hijos, adolescente, enamoradísimo de su novia, decidió quedarse a vivir con los abuelos, conseguirse un trabajo, pero no abandonar a su amor. Me encantaba esta historia y como sus padres apoyaron la decisión. Nunca conocí a la chica, la habré visto alguna vez pero ni nos saludábamos, hasta una reunión de primos que se hizo para agasajar a uno que volvía de viaje. Milo ya estaba entre nosotros. Y ahí conocí a Laurita. Fue muy dulce con hijito, yo le contaba cosas de él (cuándo no las madres hablando de sus hijos), y nunca se separó de su novio…se los veía realmente muy enamorados. Me cayó muy bien. Eso fue un sábado…el martes el novio la encontró muerta durmiendo en su cama, por un escape de gas. Mazazo en la cabeza para mí. OTRA VEZ!! NO LO PODÍA CREER!!

A principios de este año, empecé a leer un blog sobre maternidad que me fue enganchando y haciendo que recordara de a poco mi parto, mi puerperio y me inyectó ganas de escribir éste. Por uno de los post, donde su autora hablaba de su ciudad natal y una amiga Meli, caí que yo la conocía. La busqué por facebook, la busqué por twitter y era ella. Una compañera de la facultad con la que nunca nos dimos ni cinco de bola pero con la que teníamos una amiga en común. Por esta amiga llegué al blog, por esta amiga me enteré todos estos años de su vida…de casualidad. Empezamos a intimar virtualmente, a recordar anécdotas de juventud, y a contarnos nuestra vida de esos años sin vernos. A los tres meses de ésto le detectan cáncer de mama y va directo a quimio. Ella no lo supo. Pero entré en terror. Lloraba todos los días. Pensaba que una vez más me tocaba lo mismo, pensaba que se iba a morir y sabía que ella también lo pensaba. Pero ésta vez la historia cambió. Pasó el tiempo y ella está más cerca del final felíz….y sobrevivió a mi existencia, como le dije hoy por whatsapp. 

Viendo este final diferente me relajé. Pensé que se había cortado la racha. No se. Pero volvió a pasar. 

El domingo 17 inauguramos una plaza en un barrio de nuestra ciudad con compañeros de la agrupación. A la novia de uno de ellos hacía muchos meses que no la veía. Nos teníamos en facebook porque un par de veces le vendí ropa para sus sobrinos y nada más. Como siempre, teníamos más relación por mi hijo de por medio. Y así fue que ese día, ese domingo, estuve hablando con Brenda de Milo, de sus avances, sus caprichos, las palabras nuevas y los berrinches. A los pocos días tiene un accidente en la ruta, sola y no se salvó. Quedé en shock. Por ella, por nuestro amigo, por este puto Karma, y porque marido me dijo lisa y llanamente “se despiden de vos…porque yo con ella no hablé”. 

El dolor es subjetivo, uno sufre por cómo le toca a uno la historia del otro. De no ser así, estaríamos sufriendo a cada segundo por algo que le pasa a alguien que no conocemos. Bueno, no se. Pero yo vivo con ésto. 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado | 1 Comentario

No quiero te ije!!

No quiere ir al jardín, ni ponerse las sandalias nuevas ni bañarse. Tampoco quiere el agua fría o la comida caliente. Primero odiaba la remera de Mickey que le regaló la tía “noo, el mono nooo” gritaba. Pero cuando dejé de insistirle amó al “mono mickéy” (así, con acento en la e) y nos tiene todo el día con el mismo videíto. 

No quiere quedarse con la abuela, se arrastra prendido a mis piernas para que no me vaya. No quiere irse conmigo cuando lo busco, se arrastra prendido a mis piernas para que no lo lleve.

Empezamos una etapa complicada. Parece que sabe lo que quiere. Y yo en lo único que pienso es que no tengo tanta guita para mandarlo a un internado hasta los 18!!

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , | 2 comentarios