Neurosis vs Maternidad

Siempre fui una neurótica jodida. Lavarme las manos a cada rato, que NADIE me junte los platos de la mesa, que nadie limpie mi casa, y muchos etcéteras. Esto mezclado con alguna especie de tocs que me ORDENAN la vida y me mantienen en equilibrio. Hasta que me hice Mamá.
Milo llegó al mundo con miles de problemas, mucho más importantes que ordenar la ropa por colores (lo pueden leer acá), y ahí me tuve que sacar a la desquiciada que había en mí. Por suerte comprar paciencia no sale nada. Y me surtí.


 Antes que nada, a partir de la eco 4D que mi abuela me regaló, y en la cual estuvimos tres horas haciendo ejercicio para que se saque la mano de la cara, supimos que Milo dormía con la cara tapada, no había otra forma…aún hoy no la hay. La otra era dar la teta en cualquier lado, odié, pero me la aguaté hasta los ocho meses. Pero además, mi hijo tiene espasmo del sollozo que es una especie de ahogo cuando quiere llorar que hace que vaya cambiando de colores y te sientas madre de un verdadero arcoiris de la muerte (paleta: del pálido al negro). Entonces, los miedos naturales para mí siempre fueron un lujo.

 
Las primeras veces lo tomé con calma, pensé que era pasajero, normal, y como mi vieja me había contado que yo tuve también cuando era chica, lo creía común. Hasta que un día se le ahogó a mi vieja, Milo tendría un mes, y me dijeron que “estuvo muerto tres minutos” ah re. Esa fue la última vez que escuché a alguien opinar.
Así fue que le pregunté a la pediatra, la magnánima guardiana de Milo, y me dijo que no haga caso a los que digan que es capricho, los niños con ese problema son más sensibles y necesitan seguridad. “Cuando se ataque así abrazalo fuerte”.
Así que las vacunas no eran motivo de llanto para mí, sino tranquilidad y contención para él, además de armarme de peleas constantes con la enfermera de turno que sugería “soplale la cara mamá…SOPLÁLE LA CARA”. Para un cacho nena, la madre soy yo!!
No me puedo asustar porque Milo se caiga, se pegue, se atragante, tenga sueño…siempre con mi coraza de tranquilidad tengo que recurrir a abrazos y contención para que largue el llanto, que lo largue…y pasa. Además, de haber desarrollado un agudo oído, porque si se pega fuerte y se ahoga no me entero de nada…
Volviendo a la neurosis, siempre tuve en claro que no quería transmitirle a mi hijo mis locuras. Así que fui negociando, dejarlo ensuciarse pero usar jabones desinfectantes y no perfumados comunes…acostarlo sin bañarse pero después lavar sábanas y cambiarlas…comer y hacer enchastre  pero luego sacarle tooodaaa la ropa y cambiarlo entero.
Milo juega con las perras, se tira a su cucha, se baña y desparrama agua por todos lados, se revuelca en la tierra y a veces, cuando el padre se olvida de sacarlo, se tira encima el tachito de las cenizas de la parrilla. Muchas veces se cayó en la cuneta y salió negro con olor a podrido. Paciencia, paciencia, paciencia.
No se si la neurosis supera a la maternidad o viceversa, pero se que mi lema de #amadecasanever se pone en peligro cuando termino lavando un domingo tres veces la misma ropa.
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Acerca de Remalamadre

Mamá de dos
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6 respuestas a Neurosis vs Maternidad

  1. Más allá de tu neurosis, lo importante es que dejás que se ensucie, que juegue con barro, que ande por las pulgas de los perros. Después bañalo con lysoform si hace falta, pero que disfrute el mientras tanto. Beso!

  2. Bárbara B. dijo:

    Está buenísimo encontrar el equilibrio. 🙂

  3. RemaLaMadre dijo:

    Siempre me propuse eso, que disfrute de su infancia…y pienso en lo que me gustaba a mi de chica y no se lo puedo prohibir…je je…

  4. matilda dijo:

    aún hoy no la hay… favpensaste en escribir un libro, verdá?leyendo este tu cambio, pienso en q siempre fui un desastre con los horarios laborales. 2 hs. tarde, en forma permanente, promesas q después no podía cumplir, llanto, etc. (no entiendo como nunca me echaron). desde que nació Vera, no llegué NUNCA MAS tarde. es +, estoy ahí 10-15 minutos antes. hago algún esbozo de cocina (bue). cumplo con cronograma médico. es decir, sigo colgada, pero no con mi hija. y si bien me creo relajada, podría serlo mucho + (x su bien)grande tu pediatra!grositud de madre tiene Milohermosas fotos

  5. Rema LaMadre dijo:

    Que la maternidad nos cambia, queda confirmado…a veces para peor, otras para mejor…lo que no sabemos es cuál es cuál…te quiero Matilda!!

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