Campanellis mala onda

Con apellido francés, originalmente Courvalle, no tenemos nada de tanos. Bueno, casi nada. Las reuniones familiares son extensas, en la mesa y en tiempo, se consiguen sillas, vasos, platos y un día (entero) que todos podamos estar. Desde hace unos años, sin el Marce y con los pibitos.
El encuentro fue de familia nuclear en casa de mis viejos, las tres hermanas, dos con maridos e hijos y una soltera. La soltera llega sola y temprano porque se va al teatro con el sobrino mayor, le dije que no lleve a Milo porque se iba a asustar con “La Bruja Julepe”…estuvieron cinco minutos en el teatro con Santi. Un horror la obra!

Con Pablo y Milo llegamos en colectivo, cuarenta minutos de viaje, el pibe dormido, el coche que se le sale la rueda y 25 cuadras desde la parada hasta el lugar de reunión. A la una estábamos ahí.
Había sillas nuevas, rejunte de cubiertos y vasos, pero con una mesa puesta con amor. Porque mi mamá tiene el berretín de creerse Mirtha Legrand sin darse cuenta que sólo le da para Rosita. Y mi viejo haciendo el asado, obvio. Para Milo, la casa de los abuelos es como su segunda casa, fluye como un pez y disfruta a lo grande.
La mayor, llega desde un pueblo un tanto alejado, en auto, con sus dos niños en respectivas sillitas. Santi de 4 y Joaquín de un mes y medio. Puérpera aficionada a la Ser Padres Hoy. Una vida marubotanista.
Hace mucho que no nos vemos, ninguno de ellos me lee ni le interesa lo que escribo, ni a mi me interesan sus trabajos. Pero nos queremos. Nos queremos mucho. Nos vemos crecer, criar y conquistar, cada una, el mundo que quería. Cada una a su manera, como puede, como quiere. Y los viejos se adaptan. Al catolicismo de unos y al ateísmo de los otros. Mejor no hablar de religión ni de política. Hay tantos colores como personas en la mesa.
Milo y Santi son muy distintos pero juegan, se revuelcan juntos, se abrazan y se besan. Si pasa alguien de afuera no se daría cuenta que uno está bautizado y otro no. Ellos tampoco. El mío no se lava las manos y agarra los huesos con ganas, el otro bendice la comida. Así somos.
Medio en secreto mi hermana me dice que después nos vamos a juntar todos los primos en lo de la abuela, hay un poco de riña judicial por sucesión entre nuestros padres, pero lo dejamos de lado. Mejor que ni se enteren que nos vamos para allá.
La única que rompe la paz soy yo. No porque lo provoque, sino porque necesito contestar. Mientras cambio los pañales a Milo escucho que mi hermana le dice a Santi que cuando vaya al baño lo invite al primo para que lo vea hacer pis. Me salta la térmica, desde que su hijo dejó los pañales se cree que es un ejemplo a seguir. Y salgo a los gritos, sin mirar a nadie, acusando a todos. “Porqué no se dejan de joder con los pañales de Milo, es chiquito, en algún momento los va a dejar como todos los gurises del mundo sin ver mear a nadie. Ya le vamos a enseñar nosotros”…SILENCIO… Mami hace un chiste, y la charla vuelta a empezar. No se habló más del tema.
Y nos despedimos, agazapados, como yéndonos cada uno para su casa…y nos reencontramos unas 30 cuadras más allá. En lo de la Gina.
La Gina tiene 85 años, cuando cumplió los ochenta se auto organizó un fiestón de aquellos en el que sólo faltaron los stripers porque los hijos no la dejaron contratarlos. Ahora está sorda, más vieja, y un poco deprimida. Tenía ganas de vernos, y fuimos.
Vamos nosotras, y van los otros que son tres hermanos hijos de mi tío: la mayor hija de una madre, y los otros, más chicos, hijos de la actual.
A la tana, la puérpera y la jardinera se le suma la Pame recién separada con el terreno recién comprado. La adolescente con el novio y el más chiquito, celíaco, con su platito réplica de nuestra comida. Compramos pizza, su mamá le hace pizza.
Y ahí vamos. Relajados. Irónicos. Con amor. Conociendo a los otros, como piensan, en que creen, en que no, como viven, y lo más importante: respetando todos a cada uno.
Un grupito de dos o tres hablando de la separación reciente, la jardinera poniéndole en el celular Nene malo a los sobrinos, la puérpera tratando de que su hijo haga caca: Joaquín no caga en el pañal como todos los nenes, se pone de cuclillas, hace fuerza, y ahí larga, hay que llevarlo a hacer caca al pobrecito. Y la abuela va y viene, tratando de cazar alguna, pero creo que no le sale. Siempre pienso que al otro día se levantará y no se acuerda de quién era la pareja de quién. Le embulliciamos el ambiente, le rompemos los esquemas, y la dejamos que nos vea, nos disfrute, como nosotros a ella.
Las anécdotas, las fotos y los sorteos nunca faltan. La última reunión de nietos, como le gusta decirle a la abuela, apareció la adolescente presentando nuevo novio y le cagó la organización. Ni lerda ni perezosa, sacó un almanaque de la pared, lo envolvió como pudo. Cada sobrecito tenía una frase, la de él decía: No te Conozco.
Y a veces, cuando está el Marce, el actor, se disfraza de la abuela y hace que mamá cora pierda protagonismo. Y al final de la reunión parodia todo lo que pasó antes, y seguro algunas terminamos meadas.

No digo con hipocresía que a mi familia no la cambio por nada. Los cambiaría a todos, los haría a todos peronistas y ateos, un poco más relajados con la vida. Pero no. No se puede. Mientras tanto me adapto y los respeto, los amo y los extraño. Hasta la próxima reunión.
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Acerca de Remalamadre

Mamá de dos
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8 respuestas a Campanellis mala onda

  1. me encantó el final! y me diste añoranza de mi familia. ah lo que daría por verlo a marcelo haciendo de mamá cora.

  2. Mona Lisa dijo:

    Lo contratamos para la reunión tribal!! A mi tb me pasa, a veces no quiero pero después extraño.

  3. Me mató lo del comentario en el almanaque!! Lo bueno es poder reirse y extrañar (porque estar lejos es muy bueno a veces). Pero el final se llevó las palmas. Fui por el relato como mirando una película de Almodovar. Y de repente saltaba a mi propia familia y a la de tantas. Una delicia leerte!

  4. Me hiciste acordar a las veces (pocas) que nos juntamos los 4 hermanos y nuestros respectivos / as. Nosotros también nos odiamos con todo el amor del mundo.No nos soportamos, pero cada cambio de década nos gusta juntarnos para recordar qué nos une (y qué nos desune).Muy divertido tu relato.Besote!

  5. Mona Lisa dijo:

    Carlita…puse lo de Almodóvar y me pareció demasiado pretensioso, agradezco profundamente el halago.

  6. Mona Lisa dijo:

    Lü, siempre cuando leemos sobre otras familias nos parece que están hablando de las nuestras. Gracias por el comment!

  7. matildas dijo:

    uy te había dejado comentario y no salióte voy leyendo de a pocoque bien q escribís por favoorun post perfecto de principio, medio, a fina verr si sale

  8. Mona Lisa dijo:

    Gracias Matildas! Siempre que me comentás me ponés el ánimo por las nubes. Me encanta que te guste lo que escribo y como!! Besotes.

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