Historia verdadera de un San Valentin del orto…

Hace unos 10 años, plena crisis argentina, justamente el 14 de febrero estaba trabajando en una florería (esos trabajitos que uno se consigue a los veinticortos para que los viejos dejen de comprarle los tampones) donde además de atender al público; cortarle el tallo a las rosas; sacarle los pulgones a las plantas; armar ramos, ramitos y ramones (por suerte la dueña era mujer, sino capaz que también me lo hubiera tenido que coger por dos pesos), ponía mi motito pedorra para llevar los pedidos a domicilio…me gustaba andar en la calle y hablar con la gente.

En una de las idas y vueltas, cae un tipo que pide dos rosas igualitas, con envoltorio idéntico e idéntica tarjetita para dos direcciones diferentes (pero no muy alejadas entre sí). Obviamente yo, lerda y perezosa pero no pelotuda, le cobro doble viaje. El tipo, sí pelotudo, supone que yo voy a llevar una rosa, voy a volver al negocio y voy a ir a llevar la otra…pobre tipo pensaba yo…después lo confirmaría…Salgo en la moto que sólo tenía dos cambios y andaba para el ojete, con las dos rositas de mierda, pensando si podía ser tan hijo de puta de mandarle a la madre y a la hermana…o más hijo de puta y mandarle a la esposa y a la amante…

Caigo en la primer casa…no había peligro…eran dos rosas idénticas….dos tarjetas idénticas (Felíz Día Mi amor: Roberto)…dos sentimientos ¿idénticos?…

La tipa super amable me ofrece un vaso de agua, se hace la emocionada, y me pregunta como sin querer: tenés otra rosa para la dirección tanto tanto (la sabía posta)…- sí, le dije yo, como gran hija de puta…- a ver que llamo porque me parece que no hay nadie- me dice. Y la muy hija de puta hizo como que llamaba, como que hablaba, y como que le decían que dejara ahí la rosa porque no había nadie….Y como gran hija de puta se la dejé…

A la tarde, llama el tipo a la florería, que además de pelotudo e hijo de puta no tenía ni un poquito de dignidad, diciendo que estaba con sus valijas en la calle…mi recorrido fue tan atinado que caí primero en la casa de la esposa…El tipo reclamaba lo que yo suponía, como gran pelotudo quería que hiciera dos viajes porque le cobré dos…devolverle la plata en ese momento no hubiera resuelto su problema…

Acá me echan- pensé…- Que tipo boludo- dijo la dueña- es una regla general de este negocio, tendría que haber mandado cada rosa de una florería distinta…

Y yo pensé: que reverenda hija de puta…

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Mamá de dos
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9 respuestas a Historia verdadera de un San Valentin del orto…

  1. gajes del oficio, para ser muy políticamente correcta.terrible manga de hijas de putas todas las mujeres de esta historia, para ser sincera.

  2. Mona Lisa dijo:

    Gracias chicas! Este relato fue escrito un 14 de febrero cuando las redes sociales chorreaban dulce de leche…y quise mostrar la otra cara!! Besos Car y estaqueteparió…las quiero!!

  3. viquin dijo:

    Ja! entre a chusmear, vi entre los títulos no me quise perder este. Genial.

  4. Jajaja rlorería “los reverendos hijos de puta”… no sabés quién es peor en esta historia… la dueña y su remate… lamentablemente, lo que parece una escena surrealista es moneda corriente! Saquense las caretas, manga de pajeros! Hoy se celebra la hipocrecía…

    Muy güeno, tana! Loviu

  5. Jua!!! Amé! Ya RT! Y feliz San Valentín!!!

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