Viajar en Cole

Desde que nos mudamos pasamos más tiempo viajando en cole que cogiendo. Bueno, en realidad cualquier viaje en transporte público lleva más de cinco minutos, sobre todo esa línea de mierda que #pablo y yo tomamos. Pero al menos cuando cogemos no hay hijos ni conductores pijas.

Empezando por que vivimos dos kilómetros más allá de la loma del culo y hay un solo colectivo que llega cada hora y media. Si lo perdés fuiste, si lo tomás peor. Hace un año, cuando todavía vivir en el campo nos parecía un idilio incomparable, un sueño hecho realidad; un chofer del orto terminó atentando contra nuestra integridad física por pedirle que no hable por teléfono mientras manejaba en la ruta. Ese fue el primer desencanto del romance. Después vinieron las denuncias, el traslado de ese chofer y el terrible acostumbramiento a verlos manejando con una mano en el volante y la otra en el celu. Ahora, ya los conozco a todos y no soporto a ninguno.

Pero por otro lado están esos viajes con Milo de acompañante. Por momentos pueden volverse muy entretenidos y cortos, pero hay otros que te dan ganas de revolearlo por la ventanilla…tal como él amaga todo el tiempo hacer con el chupete.
Ir con el enano en el cole es como hacer turismo en un túnel. Paseamos de asiento a asiento, nos paramos, nos sentamos, lo llevo yo, lo lleva el padre, y a veces queremos que se lo lleve otro. Por una ventanilla festejamos tractores y por la otra caballos. A veces creo que con esos gustos sería más felíz siendo nieto de Buzzi.

En algunas ocasiones se da la complementación de todos los factores: Milo va gritando y haciendo berrinche porque ninguna de las posiciones por las que pasa durante los 45 minutos de viaje lo conforman y el chofer va hablando por teléfono o mandando mensajitos. Eso que en los años rebeldes nos llevaba a bajarnos corriendo amenazando al chofer con denunciarlo por incumplir la ley, hoy se pasa con un profundo suspiro. Me complicaría más la vida bajarme a esperar otro cole que morir románticamente en familia.

Y así es como uno va viendo que la vida le cambia con la materpaternidad, que hoy privilegiamos la practicidad a los enfrentamientos y que cuanto antes podamos nos mudaremos al medio de la ciudad, el smog, las luces y el ruido con tal de no tener que viajar así.

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Acerca de Remalamadre

Mamá de dos
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2 respuestas a Viajar en Cole

  1. Anonymous dijo:

    jajaj me hiciste reir mucho. No quiero tirar mala onda, pero yo vivo en una ciudad e igualmente es toda una odisea andar en cole con la niña, ni hablar con el cochecito a cuestas, para luego usarlo con todas las veredas rotas, esquivando soretes y una larga lista de etc!

  2. India dijo:

    el cochecito lo archivamos, ahora ando con la columna hecha concha porque el pendejito vive alzado…madre gata flora será?

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